10 de noviembre de 2014

¿Te conozco?

La pregunta no es para ti, por lo que no es necesario que la respondas. Sin embargo, si sucumbes al deseo irrefrenable de responder una pregunta que fue planteada, porque gracias a nuestra naturaleza, se nos hace tremendamente complicado evitar el responder preguntas que han sido presentadas, porque, aunque no tengamos la respuesta, tenemos la necesidad de completar el proceso de la pregunta-respuesta, te aconsejo que pienses bien la respuesta antes de hacerla salir de tu mente.

Naturalmente, lo natural, por naturaleza, sería responder, no de forma negativa, porque eso sería no responder, sino responder con una negación, vale decir, negando la presuposición de que la pregunta implican un conocimiento de parte de quién la realiza, o afirmando la presuposición de que quien formula la pregunta, en efecto, desconoce al receptor de ésta.

Pero me estoy alejando del camino que había elegido para esta entrada, no para esta puerta. Curioso que se le diga entrada a un texto presente en un blog. Se le puede considerar como "la entrada" al blog, pero eso sería en realidad la dirección, o es la dirección la llave, o es la dirección la dirección y la entrada es la entrada y el blog representa una casa, mental, una habitación virtual en la que viven los pensamientos del autor, a los cuales los lectores pueden "entrar" por esta entrada.

La idea, una de las muchas y no necesariamente aquella específica, era escribir sobre un texto anterior, no algo que ya hayas leído en las líneas de arriba, aunque entiendo que puedas entender eso, después de todo somos libres de aplicar nuestras experiencias de vida a las interpretaciones de los textos que leemos y, en ningún caso, puedo yo obligarte a interpretar mis textos de la misma forma en la que yo lo interpreto mientras los escribo, que no mientras los leo porque son cosas diferentes.

Manzanas.

He solicitado apoyo de varias persona, (probablemente tú perteneces a ese grupo) para que me asistan con la interpretación de un texto del 2008, un texto escrito por mí. No, la verdad es que ese texto no lo escribí yo, lo escribió quien yo era el 2008, que no es la misma persona que soy ahora, ya que si lo fuera, no necesitaría ayuda para entender lo que escribí.

Pero decidí, entre que me puse a escribir y ahora (nótese la libertad hermosa que me entrega a mi ese adverbio de tiempo, permitiéndome que maneje el tiempo a mi antojo porque ese ahora siempre será cuando alguien como tú lea este texto), que no lo haría. Las razones están de más, pero si te interesa saberlas, pues estás en libertad de preguntar por ellas, así como yo estoy en libertad de no divulgarlas.

No he vuelto todavía, pero supongo que algún día, si es que sigo con este ejercicio, volveré.
O, tal vez, no vuelva nunca...





Y ahora que lo releo, me pregunto por qué no hice el juego de palabras con el té.
Y ahora que escribo esto, me pregunto porqué no lo hago ahora mismo, después de todo, los lectores no tienen idea del proceso que hay detrás de la escritura de este blog, aunque tal vez la intuyan, lo más probable es que se equivioquen.
Pero luego, o sea ahora, pienso en que ese pensamiento anterior es medio arribista.
Y termino pensando en que debí hacer el juego de palabras con té, pero no lo haré, porque ya lo hice.

2 de noviembre de 2014

Otros finales

Acabo de limpiar mi escritorio, para darle espacio a mi notebook, para escribir.
Es una verdadera lástima que el simple hecho de generar espacio físico, aúnque sabemos que eso es imposible, a lo más lo que podemos hacer es mover cosas de lugar para liberar espacio, pero no crearlo, no se suficiente como para liberar a la mente de sus propia trabas, que no son para nada físicas y que, por lo tanto, no son tan fáciles de mover.

Pero se supone, según los entendidos, que un escritorio es el fiel reflejo de la mente del dueño de dicho escritorio, en tanto que, como reflejo, no muestra directamente a la mente del dueño, sino una forma de entender aquella mente.

En toería, la gente que tiene sus escritorios, los físicos, usualmente hechos de madera, aunque los virtuales en la pantalla de un computador también cuentan, ordenados, es porque sus mentes son un caos que ellos mismos no entienden del todo, mientras que, en oposición, aquellos que caotizan sus espacios físicos o virtuales, lo hacen porque sus mentes son ordenadas, y/o metódicas.

¿Cómo tienes tu escritorio querida/o lector/a? ¿Es acaso la muestra tangible del caos de tu mente y tus deseos interiores? ¿O el simple reflejo de una parte de tu ser que no deseas que otros entiendan? Tal vez es tu escape, tu forma de mostrale al mundo que una cosa no necesaiemtne implica la otra, como las golondrinas y el verano, o como los aleteos de una mariposa en Tokio causando huracanes en la costa este de norteamérica. Le teoróa de caos es hermosa.

La primera vez que leí algo al respecto fue en la novela Jurassic Park de Michael Crichton, en la que el matemático Ian Malcom la usa para explicar porqué tener un parque de atracciones lleno de dinosaurios era una mala idea (como si no fuese obvio). De paso, te recomiendo mucho leer esta noevla, es buenísima. Mejor que las películas.
Al inicio de cada capítulo de la historia, se veía una de las iteraciones de la conocida Curva del Dragón (cuya imagen adorna esta entrada) y que servía para poner en forma de imagen, la complejidad del sistema, que había comezado de algo simple y predecible, y que se había convertido en algo practicamente indecifrable, como un escritorio, o la pieza de alguien.

En algún momento, en alguno de los cursos en lo que hago clases, traté de explicar lo que era el caos, alejando de las mentes de los estudiantes el concepto de "desorden" porque para llegar a eso hay que tener un orden primero, pero el orden es sólo algo que alguien dijo que era, ¿Has pensado alguna vez por qué los dígitos en una calculadora están ordenados de forma diferente a los dígitos en un celular? ¿O a quién se le ocurrió ordenar las teclas del teclado de la forma en la que están?¿O porqué?
El orden es lo que alguien quiere que sea, lo que es orden para mi no necesarimente lo es para ti y ahí, en ese lugar en el que nos peleamos con nuestros padres o hermanas/os es donce vive el caos, no es en un lado o en otro, sino en medio.

El caos no es desorden, el caos no es orden, el caso es... caos.

Si tuviese que, forzosamente, ponerlo en palabras simples, el caos es un orden, pero no uno dado por la naturaleza, no uno dado por alguien, sino un orden que ha sido, que será y que no se pude cambiar, porque no se entiende. Eso es el casos, un tipo de orden que tú no puedes entender. Por eso mi escritorio tiene sentido para mi, pero no para ti o vice versa.

Entonces, el caos vive entre mi escritorio y el tuyo, vive entre mi escritorio real y mi escritorio virtual, vive entre el supuesto orden que tego en ambos escritorio y el desastre que tengo en mi mente.

Y, a fin de cuentas, que en este caso son sólo sumas porque lo único que hice fue agragar palabras a esto, hice lo que me propuse hacer.

... aunque, quizás no.