30 de octubre de 2006

Low upkeep

Tengo ganas de escribir, por lo que te sugiero dejes de leer, a menos que estés realmente interesada/o en pasar al menos un buen par de minutos leyendo lo que está tomando forma en mi mente como el texto que tienes frente a ti y que se desarrolla tanto a medida que escribo como a medida que lees.

Puedes decir que el texto es texto sólo por el hecho de serlo, pero no me puedes negar el hecho de que mientras no lo leas deja de serlo pues pierde su sentido de texto, por eso digo que se desarrolla como tal a medida que lo lees, puesto que yo ya lo escribí, aunque mientras escribo, aún no termino de escribir, pero mientras lees, ya está terminado. Interesante ¿no crees?

Es cierto que rara vez pongo en palabras cosas que tienen mucho sentido, o al menos que lo tengan para alguien más aparte de mi, pero quisiera que esta vez eso fuera distinto, y que el texto tenga sentido exclusivamente para mi. Trataré, dentro de las proximas lineas y el corto tiempo del que disponemos, a menos que hayas decidido continuar la lectura a pesar de la advertencia dada en las primera líneas, de expresarme lo más críptica y enigmáticamente posible.

Todo comenzó un jueves en la tarde... la mañana había terminado y el día se precipitaba por un barranco al anochecer irremediable. Llegada la noche, con su inusual luminosidad, mis ideas se apropiaron de la poca cordura que me quedaba y se deshicieron de ella, dejándome a la merced de la locura que querría abrazar con impetu, pero que sólo puedo acariciar con ternura, por temor a que despierte e intente devorarme.

Vaya.. cuatro párrafos en menos de cinco minutos... pensába que tendría que recurrir a mi nunca bien ponderada escritura por la escritura para llegar hasta aquí, pero ahora veo que no fue necesario y ya mis dedos teclean con la velocidad suficiente como para continuar con la idea expuesta en las primeras palabras del primer párrafo.

Como leías.. todo comenzó un sábado en la mañana, mientras yo dormía. Dormí hasta que ya era sábado en la tarde.
Para ordenarme mejor, daré inicio a mis desvaríos pensando en lo último que ocurrió, vale decir: exponiendo la conclusión de mis ideas de esta semana, para así recordar como empezaron.

Mi camisa feliz aún lo es... pero la felicidad comienza el lunes y acaba irremediablemente el viernes...

Fuera de eso, he pensado seriamente deshacerme de todo vínculo electrónico con la sociedad (léase: contactos de msn), porque carece totalmente de sentido estar en contacto con gente con la que NO esty en contacto...
Es un mal del siglo XXI: revisar el correo electrónico impulsivamente, como si fuera un refigerador: sábes que nada te ha llegado, pero de todas formas revisas. Con el refrigerador es lo mismo: sábes que está vacío, pero de todas formas lo abres.

Somos criaturas de costumbres y yo debo reconocer que me acostumbre a estar acostumbrado, pero todavía no me acostumbro a la costumbre de la soltería.

Si, lo escribí y muy bien lo leíste.

Posiblmente toda mi palabrería iba directamente a esa idea, tal vez mi única excusa para empezar a escribir esto era poder llegar a esa idea, o tal vez llegué sin darme cuenta. ¿Importa?

Tengo que dejar de leer webcómics. Tengo que preocuparme de mi tésis. Tengo que preocuparme de mis clases. Tengo que revisar pruebas. Tengo que elaborar pruebas. Tengo que ir al colegio. Las últimas cuatro me hacen tremendamente feliz y nunca me lo habría imaginado, pero como soy, no sólo una persona, sino un ser humano, tengo una necesidad de la que ya he escrito antes y que he tratado de suplir leyendo webcómics e imprimiendo gigantografías. Eso cuando no me dedico a escribir esto o aquello.

Y, para colmo de males, quiero una bicicleta.

Hoy, ayer... como quieras, revisé pruebas escuchando música. El viernes vi una película. El sábado jugué en el pc, escuché música, revisé pruebas, hice almuerzo y otras cosas.

... pero estoy perdiendo el hilo.

A veces pienso que debería salir más. A veces pienso que si realmente me interesara conocer gente, podría hacerlo. A veces pienso que si REALMENTE quisiera conquistar a una mujer podría hacerlo... pero la mayor parte del tiempo estoy haciendo cosas inútiles como viendo televisión (y eso que prácticamente no veo), o estoy sentado frente al teclado y a la pantalla de mi computador durante HORAS haciendo LITERALMENTE nada... muy parecido a lo que ambos estamos haciendo ahora.

La literatura idealiza, por eso no es bueno leer mucho. Pero la televisión es peor...

aunque... lo peor es que tú creas que tu vida puede ser tan interesante como aquellas de los personajes que ves o lees, para luego darte cuenta de que ni siquiera haces un esfuerzo porque así sea.

Hoy no hay foto.

17 de octubre de 2006

Atrevete a aceptarlo

Experimentaré, pero dudo que funcione porque es más probable que me creas flojo a que me creas innovador.


Hoy, TÚ escribes, yo sólo leo.

1 de octubre de 2006

Clase Magistral

Cada vez que me siento frente al teclado a escribir, siento una vaga sensación de incomodidad que responde, posiblmente, a que nunca estoy del todo cómodo escribiendo. Eso a pesar de que he cambiado varias veces la silla en la que estoy sentado y otras tantas veces he cambiado mi posición al escribir.

Pero lo que importa es que al fin y al cabo, puedo producir sin necesidad de estar 100% cómodo. Lo que me hace pensar que es tal vez esa misma incomodidad la que me hace escribir, o al menos escribir como escribo.

Tal vez, estando totalmente cómodo frente a la pantalla, no sentiría ganas de escribir, puesto que eso aruinaría mi comodidad. O me dejaría simplemente llevar por la comodiad y escribiría sólo cosas que no producirían más reacciones que una agradable sensación de pasividad y calma.

Afortunadamente, hoy me duele un poco la espalda, y estoy odiando mi silla.
Esa es una buena señal.

Y, una vez más, (y sin alardear) nos hemos introducido a lo que llamo: "la escritura por la escritura".
(algún día patentaré eso como mi exclusiva forma de escribir...)

Digo: si podemos llegar a leer páginas y páginas, para luego pensar "bah, no recuerdo nada de lo que he leído" y tenemos que retorceder y retomar la lectura... ¿por qué no hacer lo mismo con la escritura?

A veces siento que lo hago, sobre todo cuando comienzo a escribir sobre algo y termino escribiendo sobre cualquier otra cosa.

Si no te agrada la idea, avízame. Así no te regalo una copia de mi primer libro... o del segundo. El que salga primero.

A propósito de nada.

Hace un par de días, vuela alrededor de mi cabeza un idea. La veo cuando pasa frente a mis ojos, y entre vuelta y vuelta, he podido decifrarla casi del todo: "mi imaginación no desapareció, simplemente cambió de objetivo".

El problema fue tratar de entender estas palabras, ya que el descifrar la idea fue cosa de tener un poco de paciencia y un ojo rápido, para poder seguirle el vuelo.
Mi imaginación, como tal vez la tuya, ya no crea amistades invisibles (si es que alguna vez lo hizo, porque en realidad no lo recuerdo), tampoco me lleva a lugares inexplorados ni convierte mi pieza en una jungla o a mi ropa tirada al lado de la cama en terribles monstruos.

Por eso yo pensaba que ya no me quedaba imaginación.

¡¡ PERO !!

Un día, hace un par de días, la idea de la que hablo, dejó de dar vueltas al rededor de mi cabeza y se abalanzó directo a mi frente. Obviamente, no tueve los reflejos necesarios para esquivarla, y me pegó de lleno entre los ojos. Entonces todo me quedó claro.

Aún tengo imaginación, sólo que ahora imgino otro tipo de cosas.

Es verdad que ya no puedo convertir mi pieza o el living en una jungla o en la superficie de otro planeta (aunque me gustaría), pero hay cosas que puedo imaginar que me dejan más contento de lo que imaginaba (valga la redundancia de la idea).

Si no tuviera imaginación, no podría estar escribiendo una novela, ni podría inventar actividades en menos de 5 minutos, para hacer en una clase.
En un plano un poco más inútil: si no tuviera mi imaginación, no podría llenar de historias y de posibles conversaciones mi cabeza: cuando veo, converso, dejo de ver, o pienso en alguien, me es casi inevitable conversar con esa persona, aún cuando ya no está frente a mi, llenando yo sus líneas de la conversación con lo que imagino que esa persona respondería.

A veces... pierdo un poco el control y construyo relaciones enteras entre entes que no existen.


Creo que por eso adoro la improvisación y la capacidad que creo tener de inventar cosas sólo por le hecho de poder hacerlo. Me agrada que me pregunten "¿adivina qué?", porque he respondido cosas que hace que la gente me mire y me diga "¿!NO!?". Me gusta mi imaginación, aunque a veces me haga ver cosas que no existen, y con eso no me refiero a lugares desconocidos o personajes extraños, sino a la realidad trasnformada por ella y mis sentidos: una conversación y una simple sonrisa me hacen ver un determinado interés casi obsesivo. Quizás sólo me gusta confundir las cosas...

...así hago mi vida un poco más entretenida.


No se trata sólo de que soy más impresionable de lo que pudiera parecer, y es que para mi una sonrisa y una conversación significan mucho puesto que siempre me he imaginado a mi mismo como alguien que no atrae sonrisas y/o conversaciones. Aunque mi imaginación se empeñe en hacerme pensar que soy atractivo o, al menos, altamente interesante intelectualmente o por mi peculiar y obnubilante forma de ser.

Si, estoy escribiendo sobre mi mismo.
Las quejas en los comentarios... y los comentarios también, por favor.

PS. Hobbes es propiedad de Bill Watterson.