21 de marzo de 2008

Manzanas

Nada como un fin de semana largo para reflexionar y verse en el espejo.

No es malo tener, anticipadamente, un espejo con la palabra "se" escrita en su superficie, para así evitar posibles y/o probables confuciones con el reflexivo.

Luego del consabido descubrimiento: Cada día nos vemos igual al día anterior, sin embargo cambiamos lo suficiente como para ser distintos cada dos días; cosa que no deja de ser interesante si la reflexión propia se hace frente a un espejo adecuado, y no frente a uno previamente tratado para reflexionar por caminos sinuosos.


¿me sigues?


Después de todo, el lenguaje se presta para eso, aunque a veces te lo dificulte más que facilitártelo.

Trataré (palabra no poco usada en este entorno blanquecino) de no irme por las ramas, para evitar una caída estruendorosa (de estruendosa y dolorosa), y ser más claro de lo que usualmente soy, por lo que evitaré el sol durante unos días, para así poder seguir escribiendo.

¿Qué sería de mi sin el título de este blog?

Piensa lo que quieras, de seguro no vamos a coincidir.

Prosigo... Freno de mano es igual a detención abrupta e incómoda. Freno de pie es igual a detención paulatina a menos que se presione con brusquedad, lo que implica una detención abrupta e incómoda. En cualquiera de los tres casos, se prefiere ante una colisión, que no una coalición.

Metáfora para relacionar con el espejo.

Y el problema queda, frente a nosotros, como las cartas que sostenemos al jugar (inserte aquí nombre de juego con cartas de un naipe inglés o español, según sea su preferencia) sin tener la claridad suficiente para decidir sobre nuestro próximo movimiento y/o jugada, debido al desconocimiento de las cartas o naipes del/los oponente/s.

¿Tanto cambia el panoráma cuando si sábes las cartas que sostienen los demás?

Mas, no es eso a lo que quiero llegar, como siempre, sino a lo que no he expresado, o al menos no entiendes, en el caso de que si lo haya hecho, pero cabe la posibilidad, aunque sábes que no, de que efectivamente no hiciera lo que digo que hice y que, sin lugar a dudas, hice lo que puede que no haya hecho.

¿Aún me sigues?

Los tomátes por las manzanas y la relación queda a tu imaginación porque nuestras mentes, afortunadamente para ambos, no funcionan parecido.

La palabra clave es confort, porque rinde más y porque conviene tenerlo... Nadie quiere ir por el mundo sintiendo incomodidades ¿o sí?, el uso que le des va a depender del hambre que tengas y de cuanto confort estés dispuesto a gastar, ya que debes gastar confort para obtener confort.

Como un paréntesis, quiciera... no no no.

Como un paréntesis: Declaro que me agrada como escribo con una idea en la mente, pero nunca menciono la idea, limitándome a crear referencias vagas y extrañas a la ya mencionada, sin ser suficientemente claro como para que se entienda o sea descubierta.

Y si a ti no te agrada: guárdate el comentario.



Aunque en general, y en resumen, lo mohoso es el cuchillo.

No importa, pronto llegaremos, tú y yo, juntos o separados (más probablemente separados) a la solución.

Más o menos sal en el agua es parte del problema.

10 de marzo de 2008

Tenac

Porque nunca eres tú mismo, salvo cuando te comportas como alguien más... o al menos de una forma en la que no sueles comportarte.

Y lo escribo por experiencia propia, porque al final resulta que así eres "más alegre", a menos que te pases de la raya y te pongas "no sé, medio pesado y violento".

Pero, me pregunto.... y el teclado me responde negándome el signo de interrogación para iniciar preguntas, porque este teclado es inglés, y mejor ni escribo lo que me costó descubrir como hacer una miserable, pero nunca bien ponderada y siempre muestra de nuestra cultura y razonable uso de la lengua, ñ.

Y aunque esté ahí, tan inocente, es un carajo de bosta humeante el tener que hacerla cuando no te acuerdas de la combinación (Alt+alguno que otro número del teclado numérico).

Pero trataré, y este es el segundo pero, de no desviarme, al menos no demasiado, del lineamiento principal por el cual pretendía dejar escurrir estas breves y aburridas palabras, como todas las otras breves y aburridas palabras que escribo y/o/u (ae, ae) digo. Porque hasta en la sala de clases, el lugar donde me desenvuelvo como cirujano plástico de película desenvuelve a su más reciente operada/o, y me dejo ver tal y como quiero ser: o tal vez no.

Pero, y este es el tercero, a cada tecleada de tecla del teclado, siento que me alejo de Carpentier...

Olvídalo.

Pensemos en que el mundo en realidad SI gira en torno a mi persona y que no es solo mi imaginación la que me hace pasar por momentos de casi inconmensurable desacomodo psicosocial con la gente que me rodea, eso me llevaría al colapso seguro, lo que me obliga a pensar que efectivamente es mi imaginación, confabulada con mis delirios de grandeza y en conspiración con el gobierno, o sea mi falta de voluntad y mi inocente, casi cargada a la estupidez, inocencia, me obliga a pasar por todas esas cosas que paso.

Veo que, como es la regla general, aunque no siempre la esperada y sólo algunas veces la buscada y/o querida, me he salido tanto del tema que ya parece que Seinfeld es mi Sitcom favorita, cosa que no es real puesto que, debo reconocerlo, siento una agradable atracción por cierta serie de cierto médico que hace ciertas cosas y que cae mal, pero cae bien y todos lo odian, pero lo aman y es muy bueno en lo que hace... y usa bastón... y tiene una oficina... y escucha a The Who.

No se trata, en ningún caso de desmitificar ni de menospreciar o de desacreditar ni mucho menos de despreciar el contenido de mi propio blog, yo mismo reconozco que he escrito cosas geniales, como aquella entrada sobre el erotismo, o esa que se llama "Para ti", que estoy seguro no leíste, o nunca creíste que efectivamente era para ti... una lástima.

Pero, y este es el cuarto, debo reconocer que hay cosas que me han molestado, cosas que, sin ser culpa mía, son mi culpa.













Falta de solidaridad bloggera, por decirlo de alguna forma...













Me carga leer blogs, por decirlo de la forma menos eufemística.













Ahora tengo 19.