21 de septiembre de 2006

Camisa feliz

Según Tolstoi, el hombre feliz era tan pobre que no tenía camisa. Entonces, eso significa que el zar se murió, aunque en el cuento eso no parece ser importante.

Eso por un lado, por otro lado, yo si tengo camisas
(aquí la/el lector/a inteligente pensará: "entonces, como el hombre feliz no tenía camisas, tú que si tienes, no eres feliz", que es una conclusión válida, pero no necesariamente cierta), aunque las uso poco, he descubierto una extraña felicidad, no precisamente por usarlas, sino por el contexto en el que las uso.

Me explico.

Hace un par de semanas inicié mis paseos por los pasillos de un establecimiento educacional en calidad de "profesor/alumno en práctica" (profesor dentro del colegio, alumno en la universidad) y es gracias a ese estátus de docente, que usa camisa, hoy puedo decir con propiedad que me considero un hombre feliz.

... ¿Será acaso ésta la segunda entrada de mi blog cuyo título se relaciona con el contenido de la misma?¿Será posible que mi originalidad y el desapego que siento por la titulación de textos se haya acabado?¿Será posible que, por ésta incríble y única vez, el título ordene el contenido del texto que ahora lees? (en éste punto señalo y aclaro que el título de la entrada anterior fue producto de lo escrito y fue colocado después de terminado el texto) ¿Estaré dispuesto a terminar con aquello que me distinguía de mi mismo en mis textos?

Aquí, la/el misma/o lector/a pensará alguna de éstas dos cosas:
1. Si, el autor se ha rendido a la titulación y sus textos se relacionaran con ellos.
2. No, el autor sólo está jugando con el texto, tal como lo ha hecho siempre.

Queridísima/o lector/a, ¿cuál opción, de las dos presentadas y de las muchas que tú imaginas, es la correcta?

Me limitaré a no respondar una pregunta tan sencilla, puesto que la respuesta salta a la vista con una simple y no muy preocupada lectura del texto que ahora, frente a tus ojos, se despliega con tanta gracia y luminosidad como el fondo negro de la página le permite a la letras. Eso sin contar con la fortuna que te podría traer el usar lentes, en cuyo caso tendrías la dicha de ver mis letras a travez de unos cristales, cuya función sería hacer que las letras dejaran de bailar, lo que, en cualquier caso, no le impide a las palabras danzar en tu mente o en tus labios si es que, como yo, gustas de leer en voz alta, tratando de darle un cierto ritmo a los textos, para que los sonidos te recuerden las palabras y no que las palabras te recuerden conceptos.

Pero... esto no es poesía... y de serlo... no rima... y de rimar... no tiene ritmo... y de tenerlo... ¿dónde encontrarlo?

Una pausa (trata de esperar diez segundos antes de leer lo que viene a continuación por favor).













¿Llegaste efectivamente hasta el diez o simplemente bajaste la vista hasta encotrarte con ésta pregunta?

¿Cuantas, de las preguntas que ya has leído, son retóricas? ...¿todas... ninguna?

¿Y qué pasó con el hombre feliz...? ¿Acaso los soldados del zar lo mataron por no tener camisa?¿le regalaron una para luego quitarsela?, de haberlo hecho, ¿no se habría convertido inmediatamente en el hombre "no tan feliz"?¿hubiera curado al zar esa camisa?

Para terminar, una confesión:

Hoy estoy un poco resfriado y me siento culpable pues estoy escribiendo por escribir y no por simplemente escribir.



Nota para las/os interesadas/os:

Retomaré, dentro de un par de días, la escritura de mi blog novela.
Continuaré la escritura de mi novela.

3 de septiembre de 2006

Erotismo


Te evitaré el sufrimiento de leerme por leerme y escribiré poco. Al menos lo suficiente como para poder escribir.

Por alguna razón desconocida (posiblemente porque estoy escribiendo una novela protagonizada por una mujer) estoy sientiendo ciertas carencias en mi vida que la literatura y la imaginación no pueden suplir. En este momento, tienes mi permiso para pensar lo que quieras, puesto que en un par de lineas más leerás y comprenderás (eso espero) la idea a la que me estoy intentando referir.
La literatura puede llegar a ser muy sugestiva, tanto o más que una imagen, sobre todo si se deja a la imaginación el detallar las situaciones. Para aclarar otro poco lo que escribo, te cuento que estoy leyendo Eva Luna (para un control de lectura), pero el deber no ha sido tal, desde el momento en que me di cuenta de que de lo leído podía sacar algo más que preguntas para comporbar la lectura.
Evitaré comentarios a propósito de la obra y me limitaré a escribir que hace ya un tiempo que por mi mente se pasean, de vez en cuando, pensamientos que podrían animarme a escribir una novela erótica (despues de todo, soy un ser humano), pero que no pasan más allá porque me limito a olvidarlos lo más pronto posible, tratando de convercerme de que pensar en encuentros furtivos cargados de pasión con alguna hermoza mujer, no son las cosas que debiera pensar... sino que debería preocuparme de mi tésis y de mi práctica.
La lectura me ha descrito con algunos detalles y algunas omisiones algunos encuentros amorosos de aquellos que nunca he vivido, pero mi intención no es hablar de mi vida... aunque tal vez si lo sea.

Es extraño sentir la "necesidad" de ventilar sensaciones y pensamientos por un medio escrito y masivo como éste, pero la seguridad de que no más que un puñado de personas lo leerá, me da una extraña sensación de calma, eso acompañado de saber que lo que estoy escribiendo no es más que producto de una necesidad de escribir, y de un par de ideas que me llegaron desde que tengo como fondo de pantalla el rostro de una mujer de la que estoy platónicamente enamorado (personaje de una serie de animación) y de ciertos pasajes de Eva Luna.

Es realmente extraño como algo que nunca tuviste y que desconocías, puede convertirse en necesidad una vez que sábes lo que es.
La idea del erotismo es muy antigua, y se relaciona estrechamente con Afrodita y con su hijo: Eros. Aunque en estos tiempos sea mucho más fácil pensar en el erotismo y relacionarlo con un cuerpo, preferentemente del sexo opuesto, desnudo e insinuante. Entre parentesis, buscar erotismo en google (en imágenes) deja bastante que desear, puesto que la palabra se ha desvirtuado mucho.

Recuerdo con mucha claridad y nerviosismo mi primer beso. Recuerdo muchos otros besos luego de ese, cada uno más o menos cargado de sensaciones. Pero el recuerdo no lo es todo, y hay momentos en los que por mi mente y en mi piel siento la necesidad de besar, de tocar y de ser tocado. De acariciar un rostro delicado y suave, de dirigir mi mirada a unos ojos que me vean como yo los veo, de decir algunas palabras tontas y enredadas. Necesidad de callar por unos instantes y con eso decir todo lo que con palabras no pude...
Es un siemple cambio de perspectiva. Los personajes de un novela pueden hacer lo que quieran, siempre que al autor así lo tenga contemplado. Yo no soy mi autor, por lo que mi libertad no es tanta.
Por otro lado, yo tengo la ventaja de existir fuera de la novela, lo que me permite hace cosas que ningún personaje podría pensar siquiera. Yo tengo, con respecto a ellos, una existencia atemporal, lo que me abre posibilidades infinitas.

Siempre llega un momento en la vida de cada persona en la que se da cuenta de que necesita algo más. Para algunos es la carrera, para otros es el dinero, y para unos poco es el amor. Yo no sé qué será... me siento feliz con lo que estoy haciendo: pleno. Pero la sensación de que algo falta no me abandona, salvo a veces, cuando escribo.

Posiblmente ésta imagen no te diga nada, sobre todo si no eres hombre, pero a mi me parece perfecta. Me gusta el contraste, las lineas curvas, suaves y sugerentes. Por si sóla, la imagen entraga muchas más cosas de las que se ven.

Espero que no confundas las ideas. No hablo de una necesidad carnal, sino de una mental... espiritual si tú quieres. La belleza no es tal si en ella esta todo, tiene que haber algo que quede por descrubrir, tiene que haber un misterio.

Eso es erotismo: un misterio... una necesidad de misterio...


... una necesidad de develar un misterio