3 de julio de 2007

Tengan miedo...

Desde el viernes que lo estaba esperando, fuera de eso, hace ya un mes que ando con el otro en el bolso, no estoy seguro del porqué, pero ahí está.

Bueno, estaba.

Dentro del poco tiempo que tengo dentro del día martes, y luego de haber pedido permiso para llegar tarde al trabajo, me dirigí a la U para buscar mi diploma.


Creo que verlo fue una de las cosas más emocionantes que me han ocurrido éste mes de julio (tiene sentido, después de todo sólo han pasado 3 días...).

Es más grande de lo que parece: no cabe en ningún bolso, al menos no en uno normal, por lo que tuve que traerlo, incómodamente, en la mano, en su correspondiente sobre gigantoide y envuelto en una bolsa de basura (linda imagen: tu título en una bolsa de basura) para protegerlo de la lluvia.

Apenas llegué al departamento, lo desenvolví y le tomé esa foto, para publicarla junto con mi alegría.

Ahora, aprovecho de publicar esta otra foto:


Ese es mi certificado de título. No dice que fui "aprobado con distinción máxima", ni tiene la firma del señor rector, pero es más simpático, tiene más "onda" y a mi me gustó más la estampilla amarilla.

Estos dos "papelitos" se encuentran actualmente resposando sobre la mesa que tengo en el "living/comedor/escritorio/oficina/despacho/salón", esperando su momento de gloria, si es que llega.



...mucho miedo.

25 de junio de 2007

Sólo por cusiosidad

Deberías estar ya acostumbrada/o a descubrir tarde o temprano, que los títulos de mis entradas en este blog nada tienen que ver con el texto en sí, a menos que tengas una mente privilegiada y seas capaz de encontrar relaciones donde simplemente no las hay, o donde el autor, o sea yo, no quiere que las encuentres.

Ha pasado una buena cantidad de tiempo desde la última vez que le dediqué unos minutos de mi tiempo a este espacio virtual en el espacio virtual, y desde aquella vez han ocurrido muchas cosas que han afectado mi forma de ver a muchas otras cosas.

Porque no sólo de malos momentos está hecha la vida:

Esta rosa de chocolate, me la regalaron mis alumnas el día en que se celebró el "Día del Alumno", con el correspondiente cambio de género, por ser un liceo femenino. No pequeña fue mi sorpresa, pues mientras el curso participaba de una convivencia (de la que yo también formaba parte), la directiva comenzó a hacer entrega de estos presentes a cada una de las integrantes del curso, al terminar, la presidenta dijo: "Ahora viene un momento espacial, porque si bien ya no es alumno, algún día lo fue. Esta es para usted profesor".


Casi lloré ahí mismo.

Tiempo después, en el colegio Amanecer (el de Coronel), el centro de alumno ideó un "Día del Clavel", en le que se repartirían, previa compra de parte de los interesados, claveles blancos en signo de amitad y rojos en signo de afecto. Muchos claveles fueron repartidos ese día, en particular a mi me llegaron dos; mucho más de lo que esperaba. Son blancos, aunque uno parece tener tintes rosados, ámbos llegaron a mi con afecto y... bueno, demás está decir que el gesto fue suficiente como para afectarme.


A los pocos días, en el Liceo, ocurrió un evento que me tomó por sorpresa: las mujeres del establecimiento tenían preparada una celebración por el día del padre... y yo estaba invitado. Hubo una recepción, con discurso y parafernalia, luego un poco de comer y beber y finalmente, cada uno de los hombres participantes, tuvo que cantar una canción en karaoke, para recibir un regalo.


Otra de esas sorpresas que te alegran una semana entera.


Después de todo, soy un poco sensible.